martes, 21 de noviembre de 2017

"Son unos fascistas" (Manuel Tirado)

"Estos señores del chat de los polis de Madrid son unos locos y unos idiotas, pero también hay que llamarlos por su nombre: nazis. Lo que ahora me gustaría es que los mismos medios de comunicación y los políticos que han pregonado la mano dura con quien se salta las leyes actúen en consecuencia con esta gentuza"
Captura del chat de policías municipales. (eldiario.es)


Vuelven los fachas con más fuerza que nunca. Bueno, en realidad nunca se fueron, sino que últimamente salen del armario en cantidades ingentes. Toreros que se cuelgan en público una bandera del aguilucho, políticos cargando un féretro mientras a su lado se entona el Cara al Sol, gente gritando como loca a la policía “a por ellos”, supuestos demócratas compartiendo manifestaciones con “Hazte Oír” o con Falange… Lo dicho, se normaliza el fascismo y después nos encontramos con situaciones como la que ha denunciado un conocido medio de comunicación en estos días, que se hacía eco de las conversaciones de un chat de policías locales de Madrid en las que se amenazaba a la alcaldesa y a ciertos periodistas y donde se proferían loas a Hitler y frases contra los inmigrantes que, os lo juro, me preocuparon bastante.
Sobre todo me preocupó el hecho de que fueran miembros de los cuerpos de seguridad del estado, personas que llevan armas y pueden ejercer la fuerza sobre los demás, los que fueran los protagonistas de estas conversaciones. ¡Ojo!... Que nadie se confunda y trate de criminalizar a todo un cuerpo de policía por las conversaciones de cuatro locos y extremistas, pero también hay que preocuparse y tomar medidas para que estos indeseables no vuelvan a ponerse nunca más el uniforme.
El gran problema y es lo que me viene royendo el seso desde hace mucho tiempo es que los fachas en nuestro país cada vez se sienten más legitimados a expresar en público lo que hasta ahora no se atrevían a decir en voz alta. Y es que ahora parece se sienten más fuertes. Se ven impunes y a la vez refrendados por una parte de la sociedad y por algunos sectores de la prensa y la política española.
Podríamos pensar que estas conversaciones de wasap de los policías locales son bromas en un chat de compañeros de trabajo, que son pamplinas dichas en un entorno privado y que las frases proferidas, las amenazas contra la alcaldesa de Madrid, contra Ana Pastor, contra los inmigrantes y los “progres que los apoyan”, son poca cosa. Pero lo cierto es que estos señores, que repito no representan al cuerpo, no tienen un trabajo cualquiera, sino que se tienen que dedicar a proteger a los demás y con estas ideas me da a mí que en vez de a proteger y servir, lo que están dispuestos es a pisar cabezas de moros y a cortarle la coleta a algún “progre de mierda”.
Estos señores del chat de los polis de Madrid son unos locos y unos idiotas, pero también hay que llamarlos por su nombre: nazis. Lo que ahora me gustaría es que los mismos medios de comunicación y los políticos que han pregonado la mano dura con quien se salta las leyes actúen en consecuencia con esta gentuza y veamos a estos impresentables despedidos o inhabilitados. Nada de blanquear el fascismo, nada de sepulcros blanqueados. Hay que quitar la podredumbre de en medio sin ningún tipo dudas ni medias tintas.
Desgraciadamente tenemos que comprobar cómo algunos sindicatos han respondido lamentablemente ante los hechos y en vez de condenar con contundencia los comentarios racistas y fascistas de estos policías se ha limitado a culpabilizar a la persona que los ha denunciado, que no ha hecho otra cosa que dar a la luz comentarios muy graves que posiblemente podrían ser delito. Pero así parece que es España, donde los que denuncian parecen ser los culpables en vez de los que cometen el delito. ¿Os suena?
En un país donde se nos puede meter en la cárcel por retuitear un mensaje delictivo o que por una canción de protesta un rapero pueda ser condenado, lo mínimo es que el rasero de medir sea igual para todos. Pero desgraciadamente eso sabemos que aquí en España no pasa. Aquí vas al talego por escamotear 70 euros y te votan con mayoría absoluta si te has forrado y ganado campañas electorales a base de sobres de dinero negro. Somos así.
Pero volviendo al tema que nos ocupa. El caso del chat de los policías de Madrid es un mal heredado desde hace mucho tiempo en nuestro país y que por desgracia no hemos sabido superar y es que gracias a la impunidad de torturadores y asesinos de la época franquista (léase Billy ‘El niño’ o personajes de esta calaña) que se han ido de rositas sin pagar por sus crímenes, hoy tenemos las manadas facciosas gritando orgullosas a los cuatro vientos lo que en cualquier país democrático que se precie sería perseguido por la ley.
El problema es el de siempre. No terminamos los deberes en el 78. Franco murió un 20 de noviembre de 1975 pero el franquismo sociológico, sus seguidores, siguen entre nosotros y lo malo es que algunos (muchos, diría yo) ocupan puestos de poder y son los que alientan a estas hordas de fanáticos que cada vez se esconden menos. Y eso es lo que más miedo me produce.
publicado en "Nueva Tribuna"

Convocan una manifestación en Errenteria contra el machismo

La han organizado grupos feministas de Oarsoaldea y partirá el sábado a las 19.00 horas de la Herriko Enparantza 


 Coincidiendo con el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, el Consejo de Igualdad de Errenteria se ha sumado a la convocatoria que han realizado los grupos feministas de Oarsoaldea para llevar a cabo una manifestación el 25 de noviembre, sábado, a las 19.00 horas en la Herriko Enparantza y han llamado a la ciudadanía a que se sume a este acto.
 
En torno a este día se han organizado varias actividades. Por ejemplo, el jueves, aprovechando la investigación sobre la Guerra Civil en Errenteria que se puso en macha hace un mes, a las 18.00 horas se ofrecerá en Merkatuzar la charla titulada Gerra gauza alua da a cargo de Amaia Gurrutxaga. En esa ponencia se conocerán las agresiones y experiencias que sufrieron las mujeres durante esa época, ya que “sabemos que las mujeres vivimos de manera diferente la violencia, las agresiones y la represión debido al papel que se nos ha impuesto en esta sociedad patriarcal”, señala en una nota el Consejo de Igualdad. 
 
En su opinión, “conocer esas vivencias son fundamentales para escribir y entender la historia”. Por todo ello, animan a todas las mujeres que vivieron esa época a participar en la investigación y a animarse a contar sus vivencias para poder completar la memoria colectiva de la villa.
 
Exposición Por último, el Consejo de Igualdad invita a la ciudadanía a que visite la exposición en la que el alumnado de distintos centros escolares ha plasmado su forma de rechazar la violencia sexista. Los trabajos están expuestos hasta el viernes en Maria de Lezo Kalea.
 
Por otro lado, animan especialmente a la gente joven a que participe en el taller de camisetas DIY (Do It Yourself, hazlo tú mismo) mañana a las 17.30 horas en Merkatuzar.
 
Asimismo, informan de que el 1 de diciembre tendrá lugar una charla sobre violencia obstétrica, en la que contarán con la investigadora en el tema Eva Garcia. La cita será en el local de la asociación de mujeres de Patxiku Zelaia, en Tomas Lopez 6.
 
Por último, el día 11 de diciembre a las 19.00 horas en el centro cultural Niessen se proyectará el documental Volar. Tras la proyección, el público asistente tendrá la oportunidad de charlar con dos de sus protagonistas

"Si ver un policía te conforta, es una democracia; si te asusta, es otra cosa" (Benjamín Prado)

"La Policía está para perseguir manadas, no para formarlas. Y una cosa es llevar pistola y otra muy distinta ser un pistolero"
 
 
Aparte de no parecerse en nada, los sistemas totalitarios y las democracias se diferencian por sus policías: en los primeros, cuando los ves te sientes amenazado; en las segundas, te sientes protegido. Por eso hay que tener un cuidado extremo en ese territorio y no olvidar nunca que en una sociedad libre imperan las razones, es decir, que a los ciudadanos se los trata como una materia frágil, algo que hay que proteger, no avasallar. Un Estado de derecho consiste en que la ley la aplican los jueces, no los justicieros, ni los de uniforme ni los que visten de civil.                 
 
 Los mensajes interceptados y hechos públicos entre un grupo de agentes municipales de Madrid, en los que lanzan insultos gravísimos, por soeces y por violentos, contra la alcaldesa de la capital y contra algunos periodistas o medios de comunicación, son un agujero al uniforme de una institución que lleva muchos años ganándose a pulso la gratitud y el respeto de los ciudadanos, a quienes sirve día y noche de forma ejemplar. Sus jefes deberían reaccionar, en defensa propia y de todos, no sólo de manera veloz sino también fulminante: esos individuos no pueden seguir patrullando la ciudad con un arma al cinto y esas ideas en la cabeza. "Que se muera la zorra vieja ya", dice uno de ellos. Otro le desea que sufra un accidente "y una muerte lenta y agónica". Un tercero lamenta "que ella no estuviera en el despacho de Atocha cuando mataron a sus compañeros", en referencia al atentado ultraderechista que conmovió a toda España en 1977. Y hay quienes la llaman desde "asquerosa" o "vejestorio despreciable" a "hija de la grandísima puta roja de mierda mal parida". Para los periodistas televisivos Ana Pastor y Antonio García Ferreras, piden "que explote laSexta con todos ellos dentro". Aquí ocurre lo mismo que en muchas tramas de corrupción política, cuando se difunden las conversaciones entre los ladrones de la Gürtel, la Púnica, la Lezo, la Taula, etcétera: deprime tanto ver lo que hacen, como su zafiedad y su grosería, que nos hacen echarnos a temblar al ver en qué manos estamos.  

La Policía está para perseguir manadas, no para formarlas. Y una cosa es llevar pistola y otra muy distinta ser un pistolero, y comportarse como algunos de los implicados en este asunto, que al saber que un compañero, para más señas sindicalista, los denunciaba por un delito de incitación al odio, ponía una denuncia en la comisaría y los hechos en conocimiento de Asuntos Internos. Según su testimonio, ha recibido amenazas incluso de muerte e incluso ha tenido que tomar medidas de seguridad extrema para proteger a su familia y a sí mismo. En el caso de que todo eso se confirme, tendremos que preguntarnos si puede compaginarse defender la ley y actuar como un grupo de matones. El mito del bombero pirómano está bien cuando es en broma, pero sólo en ese caso.  
 Digan lo que digan los antiguos europeístas vueltos eurófobos, que han dicho Diego donde dijeron digo en cuanto el viento ha cambiado la dirección de las banderas azules, en España no hay ninguna dictadura, y para demostrarlo no hace falta más que compararla con la de verdad, la que asoló este país durante treinta y ocho años funestos en los que sí existían los crímenes de Estado, las torturas, los presos políticos, las detenciones ilegales, la censura, los grupos paramilitares, los exiliados y demás horrores. Pero también es cierto que para que todo vaya bien, las fuerzas y cuerpos de seguridad deben ser impecables en sus actuaciones y en sus comportamientos. Si no lo son, el edificio entero se cae; si no lo parecen, se tambalea. Por eso los defensores del proceso catalán han puesto tanto ímpetu en recordar que la actuación de los antidisturbios el uno de octubre fue, tal y como lo resumió la propia Manuela Carmena, en unas declaraciones que originaron la reacción brutal de los policías municipales de los que hablamos, "un grave error". Tal vez un clavo pueda sacar otro clavo, pero una equivocación no arregla otra. Y los representantes del orden no pueden ni perder los nervios, ni ser incapaces de frenar la lengua cuando les hierve la sangre. No lo debemos permitir. Esos hombres, nos deben una explicación y una disculpa. Como mínimo.
 
publicado en "Infolibre"

lunes, 20 de noviembre de 2017

"Lo que revela la broma a Cospedal" (Gerardo Tecé)

Cospedal confunde el funcionamiento de Internet con un complot y se muestra favorable a actuar contra medios de comunicación



A más de uno se le enfriaba el chocolate con churros el sábado por la mañana con el audio subtitulado de la ministra. No era para menos. Boquiabierto no hay quien desayune y lo de Cospedal dejó este fin de semana las mandíbulas inferiores caídas como protocolos del ministerio de Defensa. La primera pregunta que venía a la cabeza, mientras uno comprobaba que esos churros fríos ya no valían nada, era: ¿Cómo puede ser que toda una ministra de Defensa haya caído con esa facilidad en una broma telefónica que puede provocar un conflicto diplomático? La segunda pregunta, mientras uno intentaba solucionar aquel destrozo de desayuno con un triste calentón de microondas, era: ¿Aquellos humoristas rusos haciéndose pasar por miembros del Ministerio de Defensa de Letonia, habían sido muy hábiles o Cospedal muy torpe dejándose llevar por las ganas de ver confirmada esa teoría de la conspiración ruso-catalana? A juzgar por el tono de entusiasmo de la ministra y la falta de seriedad a la hora de confirmar el contenido y forma de aquella comunicación, todo apunta a que la respuesta correcta es la segunda: entusiasmo made in Spain.

Dejando de lado la broma en sí, la participación de Cospedal en esa ficticia conversación con espías de Letonia deja conclusiones a tener en cuenta.

En la conversación con el supuesto informante letón, Cospedal da por supuesta una relación entre Rusia y Venezuela para desestabilizar a España con la crisis catalana, sin ser consciente la ministra de que, sin pruebas, lo único que está denunciando es el uso más básico de Internet: la difusión de libre información. El diario El País, de la mano de los ministros de Defensa y Exteriores, salía en tromba la pasada semana, denunciando que “una trama rusa utiliza redes chavistas para agravar la crisis catalana” y se apoyan para ello en los famosos bots. Leyendo la letra pequeña y teniendo un nivel básico en esto de la vida digital, hay que explicar que “trama rusa” son medios de comunicación de Rusia –Russia Today en concreto-; “redes chavistas” no es otra cosa que la repercusión que en Venezuela, como en tantos otros lugares, estaban teniendo las informaciones sobre España a raíz del 1-O –si no es trama, sino libertad informativa que en España hablemos de Venezuela, lo inverso tampoco debería serlo-; y “agravar la crisis catalana” no es más que un flujo de información no controlado –no puedes controlar cada teclado del planeta como si fuera una redacción en España– crítico con la gestión del Gobierno de Rajoy en el conflicto catalán. Los famosos bots existen. No en Rusia ni en Venezuela, sino en cualquier rincón de la red.

En un momento dado de la conversación con los humoristas, Cospedal admite no tener pruebas de que esto de la libre circulación de información en Internet sea un invento que venga directamente del Kremlin, pero se muestra receptiva ante una de sus posibles soluciones: prohibir el medio Russia Today, como le pide el supuesto espía letón. “Sí, claro. Todavía no hay ningún plan (para prohibir el medio internacional ruso crítico con el Gobierno de Rajoy) pero sabemos que han estado actuando (¿quiénes?) a través de Russia Today”, aclara Cospedal, que pide ayuda para “paralizarlos a ellos en redes sociales”. Pretender frenar las dinámicas normales de comunicación digital –las noticias se rebotan en las redes sociales- y que se haga público tras caer en una broma, no ayudará a mejorar esa imagen internacional de España que en teoría daña la alianza Cataluña-Rusia-Venezuela

El espía que surgió del espetec

Dejado en stand-by el problema de que en 2017 existan medios y redes sociales que no puedas controlar, los humoristas se llevan a Cospedal a un mundo de fantasía por el que la ministra pasea de una manera preocupante. Puigdemont es un espía ruso llamado Chipolino. “No tenemos ninguna duda de que Puigdemont trabaje para los servicios de inteligencia rusos. Sabíamos lo que estaba haciendo (¿qué estaba haciendo y no nos han contado?), pero no que la relación fuera tan estrecha”. Aquí la ministra de Defensa de España confirma que no sólo miente en público cuando disfraza de complots contra España lo que es comunicación digital, también lo hace en privado y, lo que es más preocupante, en sus relaciones bilaterales con otros Estados como ministra: al confirmar el chiste de los humoristas de que España tenía indicios de que Puigdemont era un espía ruso, el próximo ministro de Defensa –real-- que se siente junto a Cospedal tendrá que estar en alerta. Saldrá de la reunión con la duda de si ha disfrutado de un intercambio real de información o de un especial con los mejores chistes de Gila. Cuando los humoristas alertan a la ministra de la posible maniobra del president para escapar de la Justicia por la vía rusa, al otro lado de la línea, Cospedal se sintió como Woodward y Bernstein atando cabos sobre el Watergate: “Claro, claro, claro, claro, claro –hasta cinco veces lo tuvo claro la ministra–. Eso tiene todo el sentido”. Puigdemont podría alojarse en la embajada rusa para escapar. Puestos a jugar con la ministra, los humoristas le advierten de que el 50% de los turistas rusos en Cataluña son espías de los servicios secretos. Esto sería, atendiendo a las cifras de visitantes anuales en Barcelona, unos 100.000 enviados del Kremlin fotografiándose cada año ante el monumento de Colón y entrando en el mercado de la Boquería para pasar desapercibidos. Cospedal, entregada a las novelas de John le Carré a esas alturas, se muestra sorprendida, no porque por Cataluña desfile medio KGB –sí, ya lo sabíamos, hubiera respondido si los humoristas hubieran apretado un poco--, sino por la cifra en sí: ¡¿El 50%?

La reunión de Rajoy con el primer ministro de Letonia

Tras el aluvión de exclusivas recibidas, horas después del primer contacto, la ministra Cospedal devuelve la llamada a los humoristas y les muestra el interés de Rajoy (también tragó, parece ser) y pide concertar una reunión al más alto nivel entre el presidente del Gobierno de España y Māris Kučinskis, primer ministro de Letonia. Ambos viajarían a la cumbre social de Gotemburgo (Suecia) celebrada el pasado viernes a primera hora. Siguiendo el orden cronológico de esta historia que se desveló el viernes por la noche, no es descartable que nuestro presidente le guiñara el ojo al letón al verlo y este no entendiese nada. Desvelada la broma, Cospedal daba  explicaciones el viernes a las 23:44 vía Twitter: “Fue una conversación muy rara, pedí hablar en inglés y no quisieron; han quitado a la traductora. Como no confié, dejé hablar y no volví a llamar. Ahora sé que eran rusos”. La ministra de Defensa, en sus explicaciones, negaba lo que habíamos escuchado nítidamente: no confió pero pidió una reunión al más alto nivel, no volvió a llamar pero la grabación confirma que lo hizo. En lo que no miente es en lo de que los humoristas fueran rusos. Y eso parece ser un dato importante: si se han reído de la ministra de Defensa, será parte del complot para seguir desestabilizando a España. Cuando uno mezcla mentira y entusiasmo, la linde se acaba, pero la ministra llega a los Urales.


publicado en CTXT

viernes, 17 de noviembre de 2017

"Yo te creo": el vídeo en apoyo a la víctima de 'la manada'

Towanda no significa nada y lo significa todo. Es el grito de guerra de la película 'Tomates verdes fritos', y habla de mujeres que luchan unidas. Por ahí van Towanda Rebels, el nombres tras el que dan la cara Zua Mendéz (Madrid, 32 años) y Teresa Lozano (Madrid, 31), dos actrices madrileñas que han convertido en viral un vídeo de apoyo a la víctima de 'la manada'. «Primero te violan, luego te investigan, te espían, en los medios muchos señores aseguran que no hay pruebas suficientes que indiquen que no fue sexo consentido...», así arranca el vídeo, que roza ya las 100.000 visualizaciones en YouTube.


«Lo subimos el jueves y a la noche ya tenía 30.000, hace cinco minutos más de 90.000. Mucha gente nos está escribiendo para darnos las gracias, pero nuestro círculo también nos dice: 'Cuidado, os estáis exponiendo'». Pero no podían hacer otra cosa. «Cuando el martes supimos que el juez había admitido como prueba que a la chica le habían puesto un detectiveno pudimos contener la rabia, no pudimos callar más. Nos parece una vergüenza. No puede ser que la víctima tenga que exponerse más. ¿Qué tiene que hacer, suicidarse para que la creamos, la tienen que matar?».
'Yo te creo', le dicen en el vídeo Zua y Teresa a la joven agredida sexualmente por los cinco sevillanos en los sanfermines del año pasado y que estos días están siendo juzgados por un tribunal de Pamplona. Y lo dicen, «a pecho descubierto». «Me asusta la sociedad amoral, que en un caso como éste la gente diga: 'Bueno, vamos a ver...'. ¿Pero qué hay que ver? ¡Si hay un vídeo! Si este juicio no está claro, ¿qué mensaje estamos lanzando a las mujeres que han sido violadas?», se pregunta Zua, que comparte este proyecto en YouTube con su compañera de profesión -ambas son actrices y periodistas- Teresa Lozano.
«Nos conocimos hace cinco o seis años en un curso de cámara y siempre hemos tenido afinidad con el tema del feminismo. Nos dábamos cuenta que monopolizábamos las conversaciones entre amigos con el mismo tema. Pero es que parece que no se puede hablar de feminismo, que es algo malo». Se puede y se debe, vienen a decir con Towanda Rebels, un canal que lleva apenas mes y medio de andadura en YouTube y tiene todavía poco más de medio millar de suscriptores.
Mañana serán más. «No buscamos con esto una plataforma para nuestra carrera», asegura Zua, que al igual que Teresa está más rodada en el teatro que en otros medios. «Lo hacemos por una necesidad vital. Nuestra única intención es decir lo que sentimos».
Y lo dicen alto y claro en el vídeo. «¿Cómo se demuestra una violación. Si un vídeo no es suficiente prueba porque estás quiera, si no cuentan los mensajes en los que hablan de 'violar' y 'drogar', porque eso es humor, si el hecho de que agredieran a una chica un mes antes no cuenta...». Ellas califican a 'la manada' de «patriarcado en su máxima expresión». Y lanzan un ultimátum: «Este caso es la constatación más feroz de que esto es una guerra. ¿En qué bando estás tú?», finalizan.
El vídeo lo grabaron el miércoles en las calles del Madrid de los Austrias y Lavapiés. «No queríamos utilizar lugares icónicos que se reconocieran porque la idea que queremos transmitir es que esas pueden ser las calles de cualquier ciudad». Y tampoco es casual que lo grabaran en la calle. «Lo grabamos en la calle para hacer ver que ésta es una cuestión que se refiere a lo público, que no es algo de puertas para adentro».

publicado en DV

Robaron (presuntamente) perteneciendo al Partido Popular" (Cristina Fallarás)

"Granados, Correa, Bárcenas o González –por ser breve— no robaron (presuntamente) mientras pertenecían a la Púnica, Gürtel o Lezo. Robaron (presuntamente) perteneciendo y representando al Partido Popular"

Cuando Francisco Granados robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Púnica, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era nada más y nada menos que consejero de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid presidida por Esperanza Aguirre.
Cuando Francisco Correa robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Gürtel, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era quien, tras reinar en la boda de la hija del presidente Aznar, manejaba millones de euros propiedad de los ciudadanos y los repartía entre políticos del PP.
Cuando Luis Bárcenas robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba caso Bárcenas ni Gürtel, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era quien repartía dinero negro entre altos cargos del partido, dinero procedente de todos los ciudadanos. Entre otras lindezas.
Cuando Ignacio González robaba (presuntamente), lo suyo no se llamaba Lezo, eso vino después. Lo suyo se llamaba PP y él era el presidente de la Comunidad de Madrid, además de secretario general del partido allí.
Cuando los miembros del Partido Popular arrugan la nariz y reniegan de, entre otros, los anteriores señores, tratan de vender la idea de que entre sus robos (presuntos) y el partido no hay ninguna conexión. La forma que tienen los medios de comunicación de representar los casos de corrupción, haciendo suyo el nombre que los investigadores les dieron, contribuye a marcar distancias con el partido al que pertenecían cuando cometieron sus tropelías. Pero no. Granados, Correa, Bárcenas o González –por ser breve— no robaron (presuntamente) mientras pertenecían a la Púnica, Gürtel o Lezo. Robaron (presuntamente) perteneciendo y representando al Partido Popular.

Almudena Grandes sobre las víctimas de una violación y su credibilidad

"Para ser creída, respetada, una mujer violada debe seguir sufriendo después de haber sufrido, renunciar de por vida al placer y a la alegría para que se tome en consideración su sufrimiento. Así, una presunta decisión técnica se convierte en un acto de violencia sobre las mujeres"

Resultado de imagen de no a la violencia contra las mujeres

La violación es un delito. Violar a una prostituta, a una mujer promiscua, a una noctámbula, a una alcohólica, a una drogadicta, a una mendiga, no es ni más ni menos grave que violar a una virgen adolescente de misa diaria o a la propia esposa dentro del matrimonio, porque todas las violaciones son uno y el mismo delito. 

La condición moral de la víctima, sus costumbres, su conducta, son factores tan irrelevantes aquí como en cualquier otro crimen. Se podría pensar que admitir como prueba el informe de un detective sobre la vida cotidiana de la víctima de una violación sería parecido a aceptar, en un caso de asesinato, un testimonio que probara que el muerto era un malvado que merecía morir, para que la defensa solicite que se considere como atenuante. 

Podría parecer lo mismo, pero no lo es. Porque lo que pretende culpabilizar a la víctima de La Manada, sembrar dudas sobre su condición moral, es que se atreviera a salir a la calle, a tomar copas con sus amigas, después de haber sido violada, en lugar de quedarse en su casa con todas las persianas bajadas y la cabeza cubierta de ceniza. Eso es lo que el tribunal ha valorado, y al hacerlo, no sólo ha asumido que la calle, la noche, la diversión, son un territorio masculino. También está transmitiendo a la sociedad que, para ser creída, respetada, una mujer violada debe seguir sufriendo después de haber sufrido, renunciar de por vida al placer y a la alegría para que se tome en consideración su sufrimiento. Así, una presunta decisión técnica se convierte en un acto de violencia sobre las mujeres. Uno más.

Recogido en "Cadena SER"

jueves, 16 de noviembre de 2017

"¿A quién estamos juzgando?" (Beatriz Gimeno)

"Ellos, machistas, agresores confesos, presuntos violadores, llegan al juicio siempre impolutos. Son hombres. Ella, en cambio, llega cargando una maleta de descrédito, sospechas, acusaciones, es una mujer y sólo por eso tiene mucho que demostrar"
 
 
 
Una violación no es nunca sólo una violación por más que la víctima la viva lógicamente como única y absolutamente personal. Una violación, y el consiguiente juicio y tratamiento social son un reflejo de la historia de las relaciones entre hombres y mujeres y un reflejo social, simbólico, material, jurídico, mediático etc., de la posición de mujeres y hombres en una sociedad dada. Se podría hacer una historia de las relaciones entre los sexos y de la posición social de las mujeres simplemente haciendo un seguimiento de los casos de violación conocidos, de cómo se juzgan, de cómo se tratan socialmente, de cómo se castigan o no se castigan y también de a quién se castiga. Por eso el juicio que se está celebrando en Pamplona por la violación  múltiple de una chica durante los San Fermines  de 2016 es histórico en muchos sentidos, más allá de lo que signifique para la víctima, que esté en juego su propia vida, su necesaria reparación y, a partir de ahí, su curación futura. Si todas las violaciones nos incumben a todas las mujeres, esta nos afecta especialmente, al venir acompañada de otros elementos que la han convertido en un compendio de lo que significa la cultura de la violación y al ocurrir en un momento en el que las mujeres estamos abandonando el silencio habitual frente a las agresiones sexuales que todas vivimos por el hecho de ser mujeres. Lo que está ahora en juego es la respuesta que el Estado va a dar a una agresión especialmente brutal y si la cultura de la violación va a salir reforzada o fragilizada de este juicio. Su tratamiento, su castigo, su reparación, nos incumbe a todas porque el tratamiento judicial, social y mediático que se le dé a esta violación nos va a mostrar si el contexto de legitimación en el que los agresores se sienten impunes y culturalmente adaptados está siendo cuestionado o no.
 
La violación, como sabemos, no siempre ha sido un delito y aun cuando lo fuera no siempre ha sido un delito grave. En muchas ocasiones lo que se castigaba era el uso del cuerpo femenino entendido como propiedad de un hombre y no como la vulneración de nuestra libertad y de nuestra dignidad. Para que pudiera ser considerada un ataque a nuestra libertad y dignidad tuvimos primero que constituirnos como sujetos con derechos, con libertad y dignidad, ciudadanas, cuestión esta que nos ha llevado siglos y que es un proceso que está lejos de haber concluido. Durante toda la historia, además,  la violación ha sido un comportamiento masculino naturalizado, algo que estaba en el orden normal de las cosas. Por eso no es como cualquier otro delito y por eso no es nunca fácil castigar a los culpables. Cierto que existe también para los violadores, como para cualquier delincuente, la presunción de inocencia, pero cuando hablamos de violación los términos se invierten siempre. No creo que haya ningún otro crimen en el que la víctima tenga que demostrar no que los acusados son culpables, sino que ella misma es inocente. Esa exigencia planea siempre sobre cualquier caso de violación y si no es en el tribunal, será en los medios o en la sociedad en su conjunto. La víctima de una violación tiene primero que demostrar que es inocente para poder condenar a los culpables. ¿Inocente de qué? Pues de ser una mala mujer, es decir, una mujer que merecía ser violada.
Para empezar, la víctima tendrá que demostrar que no tiene parte de culpa en lo que ha pasado. La primera culpa es estar donde no debía; ponerse a tiro de los irreprimibles y naturales deseos masculinos. Los hombres son así y si no quieres que te violen no estés donde no debes: no estés sola, no estés en la calle a horas tardías, no te sientes en un banco como si esperaras algo, no te vayas con ningún hombre, no entables conversación con desconocidos, no te vayas con él o ellos a un bar. Es decir, fundamentalmente no seas como ellos, que pueden hacer todas esas cosas tranquilamente. No olvides que el sitio de las mujeres no es la calle, ni andar sola, ni olvides que los hombres son siempre un peligro; si lo olvidas… es cosa tuya. La segunda cuestión es demostrar que verdaderamente no querías que te violaran. No hay que demostrar que ellos te violaron, sino que tú no querías que tal cosa ocurriese. Se da por hecho que lo normal --si has transgredido las normas del punto 1-- es que ellos lo intenten. Lo masculino es tener siempre ganas de  meter la polla en cualquier orificio de una mujer, piense lo que piense ella del asunto. Y lo normal es también tratar de vencer la primera negativa femenina, que se supone que es, también, lo normal en las mujeres. Una negativa no es bastante. Se exige siempre una especie de negativa cualificada que queda a criterio de los que juzgan. Porque volvemos a lo anterior, el comportamiento de ellos es lo normal, eso queda fuera del foco. Si la mujer no se resiste lo bastante --y aunque explique hasta la saciedad que no quería-- el comportamiento de ellos no merecerá reproche. ¿Y cuánto es bastante, mucho, poco? Nunca se sabe, eso queda a juicio de los que juzgan e intervienen muchas variables. En principio parece que hay que arriesgarse a un daño mayor, porque se supone que una mujer decente ha de preferir cualquier cosa a ser violada. Eso suele ser un criterio. Porque ser violada es lo peor y la que piense que peor es morir o sufrir más daño físico, esa ya entra en la categoría de sospechosa. Antiguamente, las mujeres se quitaban la vida antes de permitir que las violaran. De esas no quedaba duda de que verdaderamente no querían ser violadas, de todas las demás nunca está claro.
 
Publicado en "CTXT"

miércoles, 15 de noviembre de 2017

"La tragedia de la dependencia: casi 200.000 muertos en lista de espera en seis años" (Eduardo Bayona)

"La infradotación crónica del sistema por la baja aportación del Gobierno, acentuada tras los recortes de 2012, impide que más de 300.000 dependientes reconocidos reciban las ayudas. Más de 40.000 dependientes fallecieron el año pasado en España sin haber recibido las prestaciones a las que tenían derecho"

La infradotación crónica del sistema por la baja aportación del Gobierno, acentuada tras los recortes de 2012, impide que más de 300.000 dependientes reconocidos reciban las ayudas.
Más de 40.000 dependientes fallecieron el año pasado en España sin haber recibido las prestaciones a las que tenían derecho, y otros 21.000 han muerto en lo que va de 2017. De mantenerse ese ritmo, el sistema marcará un estremecedor registro de 200.000 muertos en lista de espera en seis años: 125.914 entre 2012 y 2015, a los que se suman los 40.647 reconocidos el año pasado (más de cien diarios) por el Ministerio de Servicios Sociales que dirige Dolors Montserrat y al que se añadirían los 36.000 de 2017 a los que apuntan las previsiones de la Asociación de Directores y Gerentes en Servicios Sociales.
“Ante esto no sabemos ya que decir. Un 35% de quienes están en lista de espera fallecen. Se trata de personas muy vulnerables, que no tienen más de cuatro años de esperanza de vida y que se ven obligados a esperar más de dos”, señala el presidente de la asociación, José Manuel Ramírez, que acusa al Gobierno de “dejar morir el sistema” de la dependencia.
De hecho, el número de dependientes severos y grandes dependientes desatendidos, los clasificados en los grados 2 y 3, que no han recibido sus prestaciones ha aumentado este año por primera vez desde 2012. Lo ha hecho en 1.481 personas, lo que eleva el volumen a 120.925, mientras las “prestaciones asociadas a beneficiarios fallecidos” ascendían a 137.826 al cierre de 2016.
Esos 120.925 dependientes suponen el 38% de los 314.700 en lista de espera existentes al cierre del mes de julio, cifra global que se ha reducido notablemente en los últimos años (cayó de 249.700 a 193.800 solo entre julio de 2016 y el mismo mes de 2017), principalmente por la agilización del sistema por los gobiernos autonómicos surgidos de las elecciones de 2015, año en el que comenzaron a ser reconocidos los dependientes de grado 1.
Colapso financiero crónico
El sistema de la dependencia sufre desde su implementación en 2007 una situación cercana al colapso financiero por el crónico incumplimiento de su parte por el Gobierno central, agravado por los recortes de 2012, que obliga a las comunidades autónomas a realizar un esfuerzo extraordinario que ronda los 4.000 millones de euros en los últimos seis años.
La aportación del 50% que marca la ley se quedó el año pasado en un 17,4% por parte del Estado (un tercio de lo comprometido) por un 82,4% de las autonomías. Entre otros motivos, por el recorte de más de un 30% que el Gobierno aplicó en 2012 al llamado “nivel mínimo”, por el que cada año aporta a las comunidades 1 531,6 euros por dependiente de grado, 994,08 por los severos y 2.134,32 por los grandes dependientes.
El pacto de investidura entre PP y C’s contemplaba en su medida 57 un aumento de 440 millones en la dotación estatal al comprometerse a que “se recuperarán los recursos anteriores a 2012 dedicados al Sistema Nacional de Dependencia”. Sin embargo, esa aportación se quedó en cien en los Presupuestos del Estado. Sin embargo, la congelación del “nivel mínimo” impedía gastarlos.

Un decreto para desbloquear fondos

El proyecto de decreto que prepara el Ministerio de Sanidad para desbloquear esos fondos prevé elevar, con carácter retroactivo al 1 de enero, algo más de diez euros la aportación para el grado 1, menos de tres para el 2 y apenas 17 para el 3.
Eso aumentará la partida efectivamente destinada a financiar el sistema de dependencia un 8,9%, aunque no permitirá atender a más de un 4% de la lista de espera, según las estimaciones de los directores de servicios sociales, que reclaman duplicar con creces la aportación de la Administración central.
En cualquier caso, y una vez movilizados esos fondos, “seguirán quedando 300.000 dependientes sin atender”, explica Ramírez, que anota que “la atención a los de grupo 1 se está haciendo con prestaciones low cost” y que “sin esa subida quedarían más de cien millones en los Presupuestos, y eso sería algo vergonzoso”.
Prestaciones ‘low cost’ y esperas inasumibles
“El Gobierno, que pide cumplir la ley en el caso del independentismo, también ha de cumplir la ley de la Dependencia”, indica Ramírez, para quien “si no, son tan insumisos como los independentistas”.
“Nos tememos que el sistema no remontará y que todo seguirá paralizado tal y como muestran los datos de gestión anuales: avance de las prestaciones ‘low cost’ y decenas de miles de dependientes con grados III y II esperando más allá de lo que pueden tanto ellos como sus familiares”, sostienen los directores en un comunicado.

Los recortes de 2012 , que incluyeron la expulsión del sistema de más de 160.000 cuidadores no profesionales tras suprimir el Gobierno central su aportación a la Seguridad Social, ha elevado los costes para las comunidades autónomas, algunas de las cuales, como Aragón, proponen subvencionar hasta el 60% de esas cantidades.

"Palos de ciego" (David Torres)

Ascensión López, bebé robada que irá a la prisión por denunciar su caso.

Yo no había venido aquí a hablar de mi libro, pero veo que no me queda otro remedio. Sobre todo después de enterarme de lo sucedido con María Ascensión López, que va a ser la primera persona condenada en la increíble historia de los niños robados en España. No uno de los cientos de implicados en este abominable crimen de lesa humanidad, no un médico, ni una enfermera, ni una monja, ni una comadrona, ni un funcionario, sino una víctima ella misma, un bebé robado. Una mujer que descubrió por un comentario casual que su padre no era su verdadero padre, que la compró en el momento de nacer: “¿Por qué lloras por este hombre que no es nada tuyo?” De este modo, a los ocho años, Ascensión López supo que pertenecía a una macabra y abrumadora estadística, invisible como un secreto de estado: la de los miles y miles de bebés (un informe eleva la cifra nada menos que a 60.000 familias afectadas desde la Guerra Civil) que fueron arrebatados a su madre en la cuna y vendidos al mejor postor, como Dios manda, en un infame comercio de seres humanos.
Es lógico que la justicia española haya decidido mirar hacia otro lado: la magnitud del crimen, la vergüenza y el asco que produce la indefensión de las víctimas, las implicaciones morales y religiosas que acarrea son tan enormes que lo mejor es hacer como si no existiera. Al fin y al cabo esto de mirar hacia otro lado en este país siempre se nos ha dado muy bien: hay muchas formas de ver el mundo, pero también hay muchas formas de no verlo. Y los poderes en la sombra que manejan el cotarro tampoco son como para andarse con tonterías: que se lo digan a Ascensión López, que ha sido condenada a una multa que no puede pagar y va a acabar en la cárcel por injurias a pesar de las más de noventa mil firmas presentadas en el Congreso y del apoyo de las asociaciones de bebés robados. El Consejo de Ministros, el mismo que ha indultado a docenas de funcionarios y altos cargos por prevaricación y corrupción (los seis últimos el pasado febrero) ha denegado el indulto a Ascensión. Lo más triste de todo es la estupefacción de esta pobre mujer al ver la falta de humanidad y compasión de la monja a la que previamente había denunciado. Todo ello a pesar de la documentación que aportó, donde aparecía el nombre de Dolores Baena, pero la causa, por razones misteriosas, no siguió adelante. Esperar humanidad y compasión de una monja, a quién se le ocurre. Y esperar que la justicia haga justicia en España.
Esta historia me toca en carne viva porque mi hermano mayor murió en la clínica San Ramón de Madrid, uno de los mayores centros del tráfico de niños robados en España, en octubre de 1965. Nació y apenas vivió unas horas por culpa de una negligencia médica de la que nadie se hizo responsable. He escrito Palos de ciego bajo la sombra de ese otro David, con el estigma de su muerte y el eco de su vacío en mi corazón: los dos llevamos el mismo nombre. Pero, mientras lo escribía, la sensación de haber ocupado el lugar de un fantasma no era ni mucho menos tan terrible como la de descubrir que vivía en un país fantasma. Cuando empecé a investigar el pasado, un abogado experto que ha escrito varios libros sobre el tema y llevado varias demandas, Enrique Vila Torres, me advirtió que iba a tropezarme con un muro de silencio. Me estrellé contra algo mucho más sombrío y siniestro que eso: el miedo, la oscuridad, la espantosa farsa de un mundo al revés donde las víctimas son las culpables y los culpables son impunes, todopoderosos, intocables. La propia Ascensión ha visto que su condena es una advertencia y un escarmiento: “Es un aviso a las víctimas, para que no sigan indagando”. Albert Camus lo dijo hace muchos años: “Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y salir derrotado, que la fuerza puede destruir el alma y que a veces el coraje no obtiene recompensa”. Sigue siendo la misma España de siempre.
publicado en "Público"

"Deriva autoritaria" (Javier Valenzuela)

"La democracia es como una bicicleta, te caes de ella si dejas de pedalear. Un instante, quizá ese en que los árboles no te dejan ver el bosque, es suficiente para fastidiarla"



Resulta desesperante el entusiasmo con que las izquierdas se arrojan de cabeza al pozo de las querellas fratricidas y bizantinas. Querellas en las que una de las partes siempre termina reforzando, aunque sea de modo inconsciente, el argumentario de las derechas. El conflicto catalán está propiciando bastantes de estos debates de besugo.


Por ejemplo, el que podría expresarse así: “¿Represión? ¿Qué sabes tú de represión? ¡Tendrías que haber conocido el franquismo!”. Estos días, escuchamos mucho esta fórmula en boca de sexagenarios y septuagenarios con pasado de izquierdas.  Ni que decir tiene que sus declaraciones son acogidas con júbilo por los medios de comunicación gubernamentales y concertados, es decir, la mayoría de los impresos y audiovisuales. Les sirven para justificar los porrazos del 1 de octubre y el encarcelamiento de independentistas catalanes.

Yo no veo la menor incompatibilidad entre haber combatido el franquismo y manifestarse ahora preocupado por la deriva autoritaria del régimen democrático surgido del 78. Al contrario, creo que los ideales de libertad que llevaban a detestar a Franco son los que deberían llevar ahora a escandalizarse por las multas, los juicios y los encarcelamientos de titiriteros, humoristas, tuiteros e independentistas. O por la impunidad con que actúa una ultraderecha envalentonada. O por la intervención de las cuentas del Ayuntamiento de Madrid. O por la amenaza de aplicarle el 155 a los socialistas de Castilla-La Mancha coaligados con Podemos.  A no ser, claro, que la edad haya marchitado esos ideales.

Viví los primeros 21 años de mi vida bajo el franquismo, sé lo que fue. Y resulta también que durante el último lustro de ese período combatí al franquismo como estudiante de bachillerato y luego universitario. Estuve en manifestaciones, huelgas, panfletadas y todo eso. Me arriesgué, como mínimo, a recibir un zurriagazo de los grises o pasar alguna noche en comisaría. ¿Y qué? ¿Me autoriza eso a aprobar hoy que aporreen a gente que quería votar? ¿Debo alegrarme porque la mitad del depuesto gobierno catalán duerma entre rejas?

Vamos a ver, el autoritarismo se declina de diversas maneras y tiene diferentes grados. El régimen de Franco era menos brutal que el de Hitler o el de los jemeres rojos y más que la dictadura de Primo de Rivera. Incluso a lo largo de su larga existencia, el franquismo fue bajando el nivel de su ferocidad. Yo no puedo decir que en los años en que lo combatía fuera tan salvaje como en la posguerra. Pero nada de eso justifica al franquismo, ¿no?

¿Estoy diciendo que la España actual es una dictadura? ¡No! La acusación de que criticar lo que ocurre en la España actual equivale automáticamente a tildarla de dictadura es otro de los sofismas que tienen que escucharse estos días con tristeza intelectual. Si a estas alturas del siglo XXI no hemos comprendido que existen eso que se ha dado en llamar democracias autoritarias, vamos mal, muy malSon sistemas en los que los gobernantes son elegidos en elecciones, hay partidos de oposición y se permite cierta libertad de expresión y prensa. Y donde, por supuesto, no existen presos políticos porque todos los encarcelados lo han sido por el poder judicial en aplicación de las leyes vigentes. La Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan, la Venezuela del chavismo y algunos países del Este de Europa suelen ser citados como ejemplos –diferentes entre sí– de democracias autoritarias. ¿Qué les caracteriza? Pues que los gobernantes compiten dopados financiera y mediáticamente en las elecciones, que la oposición y las minorías apenas asoman la cabeza en los medios de comunicación públicos, que la libertad de expresión y prensa se confina a los márgenes del sistema, que los fiscales y jueces deben sus carreras profesionales a los gobernantes, cosas así.

¿Estoy diciendo que la España del PP es la Rusia de Putin o la Turquía de Erdogan? ¡No! Estoy diciendo que la España que surgió de la Transición –y no podía ser de otra manera dada la correlación de fuerzas de entonces– ya era una democracia que dejaba que desear. Y estoy diciendo también que en los últimos años, so pretexto de la lucha contra el terrorismo y ahora contra el independentismo, no deja de darle nuevas vueltas de tuerca a los instrumentos represivos. Sirvan de ejemplos la Ley Mordaza o el protagonismo estelar de la Audiencia Nacional en asuntos políticos o de opinión que no debieran ser de su competencia.

El ascenso del autoritarismo es un fenómeno universal en lo que llevamos de siglo. Para enfrentarse al yihadismo, a las migraciones masivas o a contestaciones políticas o sociales internas, los gobernantes recortan aquí y allá libertades y derechos, siempre, por supuesto, en nombre de nuestra “propia seguridad”. No veo ninguna razón para jactarse de que España está inmunizada frente a este fenómeno. Al contrario, desde el Vivan las caenas hasta Franco, la historia de nuestros siglos XIX y XX resulta preocupante al respecto.

Termino.  ¿Ha llegado ya España al nivel turco? ¡No! También hay mayor o menor intensidad en las democracias autoritarias. Pero me temo que se encamina más hacia allí que hacia ese momento de ampliación de libertades y derechos que fue el primer zapaterismo. Así que, en mi opinión, un progresista tiene razones sobradas para inquietarse. Y para no regalarle cheques en blanco a un partido gobernante que viene de donde viene. Bajo ningún pretexto. Ninguna libertad está garantizada para siempre y quien diga lo contrario es un botarate, por muy de izquierdas que haya sido. La democracia es como una bicicleta, te caes de ella si dejas de pedalear. Un instante, quizá ese en que los árboles no te dejan ver el bosque, es suficiente para fastidiarla.

publicado en "Infolibre"

martes, 14 de noviembre de 2017

Pablo Iglesias:"Juan Carlos I era un franquista. Felipe VI es un rey que excluye"

El líder de Podemos pide al rey que se afilie al PP y se presente a unas elecciones para seguir siendo el jefe del Estado


El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha criticado con dureza la labor del actual monarca, Felipe VI, acusándole de ser un rey "que excluye", un jefe del Estado "atrincherado con tres partidos que le apoyan [PP, PSOE y C's]", y claramente cercano a las tesis del PP -"Tiene todo el derecho a votar al PP"-. En los últimos meses, y especialmente desde el discurso del rey sobre Catalunya, el secretario general del partido morado ha endurecido su posición con respecto a Felipe Borbón, defendiendo que, como jefe del Estado, no está siendo "útil" para los españoles. 
En una entrevista con la cadena de televisión boliviana ATB, aprovechando su reciente viaje a ese país, el líder de Podemos ha argumentado que el monarca "no habla de problemas sociales", apenas dedica palabras a "las víctimas de la crisis", e incluso disgustó con ese polémico discurso a los catalanes, vascos y a una parte de los españoles en su conjunto, según sus palabras.
"Ese discurso lo podría haber escrito Rajoy", apuntaba, pidiendo al rey que se presente a unas elecciones si quiere mantenerse al frente de la Jefatura del Estado y a la vez seguir saliéndose de su papel "simbólico". Inscriba un partido o "afíliese al PP", decía, comparando su figura con la del anterior monarca, su padre.
Así, y mientras Juan Carlos I, "llamaba por teléfono a las fuerzas políticas catalanas, vascas y al Partido Comunista", Iglesias sostenía que el actual jefe del Estado "no llama a nadie". "¿Este rey ayuda a España? ¿Ayuda a que Catalunya sea un proyecto colectivo?", insistía.
El líder del partido morado ha reconocido que el anterior rey, "un franquista confeso", elegido por el dictador Francisco Franco para sucederle, no es "santo de su devoción", pero al menos fue "un jefe del Estado útil", especialmente por su papel a la hora de frustrar el golpe de Estado del 23-F.
Todo, decía, "a pesar de que estuvo vinculado a casos de corrupción gravísimos, de sus conocidos vicios, de comportamientos que, sobre todo en la última etapa de su vida, generaron un rechazo social enorme", algo que contrasta con el carácter del actual monarca: "Es enormemente educado, culto, y no se le conocen vicios comparables a los de su padre". 

publicado en "Público"

lunes, 13 de noviembre de 2017

"El factor de sostenibilidad, nuevo engaño fiscal para pensionistas" (Rodolfo Rieznik)

"El factor de sostenibilidad es un eufemismo, porque no sostiene nada, al revés reparte desde el día de la jubilación nuestra calidad de vida inversamente proporcional a la esperanza de vida"

Las pensiones, las cotizaciones sociales e ingresos fiscales necesarios para cobrarlas deben estar garantizados y no amenazados por comités de sabios que recomienden correcciones para reducir su cuantía. Que es lo previsto para 2019 cuando el factor sostenibilidad recorte las cuantías máximas de las pensiones.
Es evidente que la reciente evolución precaria del empleo en cantidad y calidad con sus correspondientes reformas (estructurales las llamó eufemísticamente el gobierno) castiguen los ingresos por cotizaciones sociales (i). Éstas, recaudadas por agentes activos del mercado de trabajo, asalariados y empresas, sobre todo, financian el sistema de seguridad social de dependencia, el retiro por jubilación, una de las formas de reparto generacional de las pensiones.
Una vez más la inteligencia se puso al servicio de los poderosos y no de los más débiles. ¿Por qué los expertos no propusieron recaudar más por la redistribución de las rentas de quienes más obtienen y tienen? ¿O recaudar más destapando el fraude fiscal y eliminando o reduciendo los mecanismos de elusión fiscal, prohibiendo la tributación por paraísos fiscales y persiguiendo a los evasores de impuestos? También eliminando los privilegios de los impuestos patrimoniales y otras muchas medidas posibles. Con mayor sentido cuando la estadística nos recuerda a diario el incesante aumento de la desigualdad económica en el reparto de los ingresos. En España, en particular, el crecimiento económico aumenta las rentas del capital en detrimento de las del trabajo.
A partir de 2019 se incluirán coeficientes, factores para reducir el cálculo de las pensiones a cobrar por las personas que puedan acceder al sistema jubilatorio: el FEI, factor de equidad intergeneracional según la esperanza de vida de la población y el FRA: Factor de revalorización anual, según la “salud” económica de las arcas públicas; es decir, la relación entre ingresos y gastos públicos. Ambos probablemente serán negativos para el cálculo: viviremos más y habrá déficit público, por tanto, de no mejorar la recaudación fiscal, haciendo que paguen más quienes más tienen, se recortarán las pensiones.
El FEI calculará una mayor esperanza de vida y la cuantía mensual de nuestra pensión se diluirá por la mayor expectativa de vida. ¡Qué paradoja de nuestra existencia! Vivir más tiempo en un mundo que progresa tecnológicamente y de mayor conocimiento es económicamente un castigo, no un privilegio para los ciudadanos.
Para entender cómo operan esos Factores veamos un ejemplo sencillo, pero no menos riguroso de lo que sucederá al aplicar el FEI. Supongamos que hasta finales de 2018, nuestra esperanza de vida después de los 67 años, edad mínima para acceder a una pensión pública, es de 20 años, hasta los 87. Simulemos también que nos corresponde una pensión de 1000 euros mensuales: el importe, la “hucha” teórica acumulada para esos 20 años, será (20*14 (pagas anuales) *1000=280.000 euros en total. Ahora bien, si la esperanza de vida, no la nuestra sino la prevista por la estadística, aumenta a principios de 2019 a 25 años (es decir es 1,25 superior a la anterior), la “hucha” de pensión teórica crecería a 350 mil euros. Es el mismo cálculo anterior, pero para 25 años. Pues bien, el mal factor de sostenibilidad supone que esa “hucha” hay que distribuirla en más años que la estadística muestra que vamos a vivir. En nuestra simulación partimos de los 350.000 euros que deberíamos cobrar en los 25 años por 1,25 (factor de aumento de esperanza de vida) que nos retrotrae a repartir la “hucha” original de 280 mil euros en los 25 años, esto es, en nuestro ejemplo, que no es exacto, es una simulación para facilitar la explicación, la pensión baja de 1000 a 800 € mensuales, si el factor de corrección es 1,25. Reiteramos que lo expresado es un ejemplo grosero, para subrayar el efecto perverso del FEI en las futuras pensiones. Está “exagerado” aquí para hacerlo evidente. Entre otras cosas porque la formulación definitiva no se conoce. Pero la filosofía de esa 'sostenibilidad' es esa. Castigar a los pensionistas, no sostenerlos. El sistema sería viable aumentando los ingresos públicos.
Defendemos el estado del bienestar como un derecho adquirido a la dignidad de los ciudadanos y no como adaptación a la desigualdad impuesta por la economía del “progreso” neoliberal.
El factor de sostenibilidad es un eufemismo, porque no sostiene nada, al revés reparte desde el día de la jubilación nuestra calidad de vida inversamente proporcional a la esperanza de vida. En el estado del bienestar de la posguerra europea vivir más no es un privilegio de ese bienestar es una condena económica. Como sistema solidario de reparto de la riqueza económica, las pensiones se basaron en que los trabajadores activos, en términos laborales actuales, sostienen el justo retiro de quienes han cumplido su ciclo vital laboral y se han ganado el derecho a retirarse con una vida digna. La mejora de la técnica y ganancias de productividad, resultado del mejor conocimiento de la humanidad en general, que genera menos asalariados y una economía más capitalizada y tecnológica, no puede ser una condena para los pensionistas porque se recaude menos en cotizaciones de asalariados. Al contrario, el progreso es un beneficio al que tiene derecho toda la ciudadanía y sólo se garantiza repartiendo solidariamente la riqueza creada. Hay que revertir el concepto de sostenibilidad de la pensión: no puede ser una confiscación para los jubilados sino garantía de vida y bienestar para su esperanza vital.
La suficiencia de las cotizaciones sociales y tributos que soporta nuestro sistema de pensiones debe estar garantizado. Establecer fórmulas o “algoritmos”, de moda en esta economía financiera que nos invade y nos obliga, cómo el perverso cálculo del factor de sostenibilidad de las pensiones, demuele y derrumba, más si cabe, los pilares del bienestar y los derechos conquistados por los ciudadanos.
Rodolfo Rieznik | Plataforma por la Justicia Fiscal. Publicado en "Nueva Tribuna"
(i) En grandes cifras la presión fiscal es la suma de las obligaciones de pagos de los agentes económicos al sector público: de los más 300.000l millones de euros que recauda año el Estado: las cotizaciones sociales son más 115.000 millones y las pensiones 135.000 millones.