domingo, 8 de junio de 2014

SIN IIIª DIFÍCILMENTE HABRÁ Iª.

Artículo de opinión publicado en Berria



La abdicación de Juan Carlos I y su sucesión por su hijo Felipe ha situado en primer plano la cuestión de la forma de gobierno en el Estado Español. La abdicación también es símbolo de un sistema político que tiene su origen en la transición que esta dando evidentes síntomas de agotamiento.

Se va Juan Carlos I cuestionado desde muy distintos ángulos y llega Felipe (el VI, dicen) dentro de una operación político-institucional que empieza a dar sus primeros pasos destinada a cambiar algo para que todo siga dentro de los parámetros diseñados por los poderes políticos y económicos. Operación que sigue negando papel y espacio a la ciudadanía. Ciudadanía que ha mostrado ya evidentes síntomas de rebeldía frente al actual estado de las cosas. El 15M, las marchas del pasado 22 de marzo, el movimiento contra los desahucios o el movimiento de las mareas, la expresión de insatisfacción nacional en Catalunya y Euskadi; el crecimiento electoral de expresiones de izquierda que cuestionan el bipartidismo y el propio régimen… todo ello da paso ante la abdicación a que la ciudadanía pida la convocatoria de un referéndum para decidir entre Monarquía o República. Pero quienes han diseñado la operación política antes señalada no pueden aceptar abrir lo que para éllos no deja de ser una “caja de Pandora”. Por eso la exigencia de referéndum es básica, pero se queda coja sino se acompaña de otras reivindicaciones de carácter más global.

Este miércoles se votará la ley de sucesión de la misma manera que en su día se modificó el artículo 135 de la Constitución. Sin debate, con urgencia, con secretismo… y una medida tiene que ver con la otra. Son el síntoma de que el régimen bipartidista (PP-PSOE) apuesta por unas reformas que sirvan para mantener el privilegio de las élites. Se ignoran derechos sociales conquistados con la pelea de años. Se gobierna al dictado de la Troika y contra la mayoría…. Por eso la cuestión no es “reformar” la Constitución, la cuestión es dar paso a un nuevo proceso constituyente. Es el tiempo de pasar de la protesta a la propuesta, destacando en este sentido el trabajo de personas como Julio Anguita, o más recientemente, Alberto Garzón.

Propuestas de un proceso constituyente para dar respuesta a lo que este régimen ni quiere ni puede dar. El Estado Español es en sus actuales estructuras un estado cuestionado. Cuestionado en lo social, en lo económico y en su forma territorial. Afortunadamente también cada día más se cuestiona lo que “corona” todo este estado de cosas: la Monarquía.


Así nos encontramos que referéndum, proceso constituyente y República se dan la mano en una dinámica que ha venido para quedarse y no es flor de un día. Dinámica que puede y debe ser compartida desde los distintos planteamientos federalistas e independentistas. Es un punto de encuentro donde ambos planteamientos salen reforzados. Encuentro frente a los reformadores-continuistas. Encuentro para reconquistar derechos sociales arrebatados en estos últimos años. Encuentro para saber que sin reconocer el carácter plurinacional del Estado Español y el derecho de autodeterminación la insatisfacción nacional en Euskadi o Catalunya difícilmente puede tener solución. Encuentro que abra las puertas a la IIIª República y, si así lo decidimos la ciudadanía vasca, a la Iª República de Euskadi. Por eso, y para finalizar, creo que sí en el Estado Español no se instaura la IIIª República muy difícilmente aquí habrá Iª. Es la hora de apostar porqué la ciudadanía decida.

José Manuel Ferradás.