miércoles, 17 de enero de 2018

El movimiento feminista quiere “parar el mundo” el 8 de marzo

"Si nosotras paramos el trabajo productivo y reproductivo, se para el mundo", avisan los movimientos feministas de todo el país, que este fin de semana se han reunido en Zaragoza para organizar una huelga el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Este año quieren ser millones en las calles y pasar de paros puntuales a una huelga, pero aspiran a mucho más: para ellas ha llegado el momento de "romper con este sistema dual y opresor para las mujeres", según Julia Cámara, de la coordinadora estatal del 8M, al comienzo del encuentro.

Unas 400 mujeres, en representación de más de cien colectivos feministas, han pasado por el centro social Luis Buñuel entre el sábado y el domingo para trabajar en una jornada con la que llaman a todas las mujeres a parar. Si ese día las mujeres no acuden a sus puestos de trabajo y sus centros de estudio, si no se ocupan de los cuidados ni consumen, el bloqueo del país sería mayúsculo. "Queremos visibilizar la centralidad de las mujeres en la sociedad y las injusticias de un sistema que nos condena a una vulnerabilidad de derechos y a unas injusticias que no han quedado representadas en las agendas políticas y en los cambios necesarios en la vida cotidiana", ha apuntado la histórica feminista Justa Montero en la rueda de prensa con la que han cerrado el encuentro.
La huelga que plantean no es una protesta laboral al uso, aunque esperan contar con el apoyo de los sindicatos, con quienes han tenido una primera ronda de contactos para tener cobertura legal en el ámbito laboral. Organizarán acciones clásicas como piquetes informativos en universidades y centros de trabajo, pero advierte de que su seguimiento no se podrá medir solo con indicadores clásicos porque el trabajo de muchas mujeres sigue siendo no remunerado e invisible. El 8M esperan "que toda la sociedad conozca lo que ya debe saber y que nadie pueda mirar para otro lado", pero sus reivindicaciones trascienden ese día para lograr un cambio que quieren ya.
"Queremos pararlo todo y tenemos infinidad de motivos", ha apuntado Montero. Las mujeres de los movimientos feministas que organizan la huelga no están dispuestas a seguir sometidas a las violencias machistas en sus distintas formas, a que se las cuestione y no se crea en su palabra. Quieren ser dueñas de sus cuerpos y sus derechos reproductivos. Piden que se reconozcan todas las identidades de género. Y exigen que el trabajo de los cuidados sea considerado una responsabilidad social, con la corresponsabilidad de los hombres y del Estado.
El 8M de 2018 será, esperan, un salto cualitativo en un camino de "transformación radical de la sociedad, de la cultura, de la economía, de las relaciones", que muchas mujeres llevan décadas recorriendo. "Queremos ocupar el espacio público, reapropiarnos de la decisión sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, reafirmar la fuerza política de las mujeres, lesbianas y trans y preservar el planeta en el que vivimos", explican en su argumentario para la huelga.
Las activistas que han desafiado el frío del antiguo instituto sin calefacción en el que han trabajado todo el fin de semana, como en una metáfora de la precariedad y las dificultades que se ceban con las mujeres, sienten que están en un momento histórico. A Ana Marín (67 años), maestra jubilada y participante de la Asamblea Feminista las Tres Rosas del Puerto de Santamaría (Cádiz), se le erizaba el vello cuando intentaba expresar la emoción de participar en la "revolución feminista" que lleva décadas esperando y que en su opinión, ya está aquí. "Estoy agradecida a la vida por vivir este momento", decía ilusionada.
En el encuentro había mujeres de todos los ámbitos y edades, activistas con décadas de experiencia como Montero y jóvenes estudiantes, empleadas del hogar, migrantes, funcionarias, sindicalistas, médicas, enfermeras, maestras, abogadas, ecologistas, de la ciudad y del campo. Cada una con sus puntos de vista, todas con el mismo entusiasmo y respeto por las opiniones discrepantes y con las mismas ganas de construir un cambio, han debatido, han cerrado un manifiesto y han anotado los acuerdos que llevarán a sus territorios.
Como en una suerte de ensayo de cómo sería una jornada en la que ninguna mujer se ocupase de los cuidados, este fin de semana mientras ellas trabajaban un grupo de hombres se encargaba de la logística, limpiaba los aseos, ponía cafés, se ocupaba de los niños, preparaba la comida y la servía. "Hay ciertos servicios mínimos que son necesarios y el 8 de marzo los organizaremos con la participación de los hombres", ha apuntado Montero.
"Hacemos un llamamiento a las mujeres jóvenes, mayores, lesbianas, pensionistas, trans, estudiantes, a las que están en sus casas, a parar el mundo, hermanas. Porque diversas y juntas somos muy fuertes, somos invencibles", ha dicho con fuerza la peruana Elisabeth Ruth Cordero. Si en 2017 el 8M desbordó las calles de todo el mundo, las organizadoras de esta huelga están empeñadas en que el de 2018 sea histórico.
Gloria Rodríguez en "El País"

"Felipe González o despejar la equis" (Juan Carlos Monedero)

"Felipe González con el único que habla es con Rivera. Como Aznar. Igual van encajando las piezas. Porque González es un hombre del Ibex 35"

Francisco Correa ha empezado a hablar y hasta Rita Barberá tiembla en el santo cielo. España necesitaba la figura del arrepentido, porque sin arrepentidos la mafia mantiene una parte de glamour que no se merece. En España, salvo por el libro de Gregorio Morán sobre los mandarines de la cultura en España, la del Rey de Rebeca Quintans y cinco excepciones más, las biografías contemporáneas aireadas las escriben en forma de vida de santos los propios biografiados. Y se parecen a la verdad como la foto de Facebook a sus usuarios. Aunque se las pagan a precio de oro. ¿Devolución editorial de favores?
Uno muy amigo de inventarse su pasado y enjabonarlo es Felipe González, que puesto a no despejar ni una equis, se presenta a sí mismo como el oráculo que puede salvarnos de los bárbaros. Lo ha entrevistado Pepa Bueno en la SER, y no ha recordado ni que González vive en las puertas giratorias ni que fue el gran valedor de la corrupción de los Pujol cuando frenó la querella contra Banca Catalana. A González le debemos la impunidad Convergencia. Le regaló a Pujol fama de estadista y sentó las bases para que en el conjunto de España el reparto de competencias entre las Comunidades Autónomas y el Estado central no estuviera sujeto a una norma federal sino a las necesidades del PSOE o del PP. España siempre ha leído el reparto de competencias, por culpa de González, como un chantaje.
La construcción de la España de las Autonomías no se ha hecho con una voluntad federal democrática y eficiente, sino como un chantaje político permanente. ¿Aún extraña que a tanta gente no le gusten y les parezcan un enjuague? Por eso, los mismos que han jugado siempre a ese juego, apoyan hoy el 155. Es la misma varita, si te portas bien para beneficiar, si te portas mal para castigar. Y siempre ha sido de los mismos.
Tampoco han hablado de que fue González el que dio la pauta para tumbar a Sánchez desde una entrevista a la SER en Santiago de Chile en 2016. Hoy dice que está de sabático del PSOE y que con el único que habla es con Rivera. Como Aznar. Igual van encajando las piezas. Porque González es un hombre del Ibex 35. Ampliado, ya que también responde de las necesidades de Carlos Slim, el hombre más rico de México. El Podemos de derechas al final auspiciado también por González. Pobre Sánchez. Ni echándose en brazos de Susana Díaz.
De Catalunya hablan los jueces, los padres de la Constitución, el Rey y tenía que hablar González. El de la incógnita. Mucho hombre y muy pasados. Para compensar, ha hablado Celia Villalobos, no menos pasada. Ha dicho que nos olvidemos de las pensiones. ¿Habéis escuchado pensionistas? La responsable del PP en el Pacto de Toledo os ha dicho que os olvidéis de las pensiones. Pero Felipe González no ha despejado tampoco la incógnita de las pensiones. La culpa, claro, de Podemos.
Y alguno todavía se sorprenderá de que las mujeres jóvenes de España sigan preguntándose qué han hecho ellas para merecerse esto. Y me consta que van tomando decisiones.

"La Operación Ciudadanos cabalga de nuevo " (Rosa María Artal)

 "Llegan los editoriales como "el auge de Ciudadanos", la entrevista con el líder abriendo portada y viéndose presidente, los artículos de opinión.  Y la cadena de contagio en otros miembros del clan de la prensa convencional"




Ciudadanos  ganaría las elecciones generales en España.  Así lo afirmaba la encuesta de Metroscopia para El País (13 de enero) que impactaba en el convulso momento que vivimos. Un 27% de los votos serían para el partido de Albert Rivera, debido a una drástica bajada del PP, el mantenimiento más o menos del PSOE y un descenso de Unidos Podemos. Una pieza antológica dado que se sustenta en "estimación de voto", precisado de "cocina", con las respuestas de 2.000 entrevistas telefónicas  a móviles seleccionados de forma aleatoria y porque, dentro de los muy precisos términos empleados en el texto, se advierte: "Los datos  [mejor sería decir los resultados] solo sirven para medir un estado de ánimo coyuntural".  Con esta base, se lanzaron sin embargo las campanas al vuelo. Llegan los editoriales como "el auge de Ciudadanos", la entrevista con el líder abriendo portada y viéndose presidente, los artículos de opinión.  Y la cadena de contagio en otros miembros del clan de la prensa convencional, algunas añadiendo más encuestas similares.

Portada de ABC
Portada de ABC


No escatiman elogios: talante pactista y pragmático, centrista, reformista y dinámico. Se nos avanza que, a pesar de "la identificación del líder y la victoria", Albert Rivera debe "tolerar alternativas",  en particular la de Inés Arrimadas, provista de "un carisma"  a su altura,  si  "Ciudadanos se atreve a abrir la cuestión sucesoria". Tal cual.Si esto era en El País no desprecien tampoco la portada de ABC con Rivera iluminado en sepia y rostro angelical en el centro de un trío con los malcarados Pedro Sánchez y Mariano Rajoy a los lados.

La sentencia contra Rajoy ha llegado. " La mitad del electorado del PP deja de creer en el partido" presenta El País en sus alegaciones, con el soporte de esa encuesta de ánimo que ya se ha convertido en veredicto inapelable.  Rajoy ha cometido muchos errores y " el insensato sin escrúpulos" –como llamaron en un editorial a Pedro Sánchez- hace lo que cabe esperar de un insensato sin escrúpulos por más que se esfuerce en ganar puntos entre los jueces de esta contienda.

Hagan el favor de seguirme al año 2015 un momento. 30 de Noviembre, encuesta de Metroscopia para El País:

Portada de El País del 29 de noviembre de 2015
Portada de El País del 29 de noviembre de 2015
"Ya solo quedan en liza tres partidos:  Triple empate de PP, PSOE y Ciudadanos a tres semanas del 20-D. Los tres llegan con la misma opción de ganar. Podemos se descuelga de los vencedores". Con un hermoso queso que se reparten a 22 puntos con diferentes restos tras las comas, las tres formaciones. 

"Rivera llega en un momento dulcísimo", "entrenado, fresco, sin mochilas del pasado", explicaba Luis Arroyo, sociólogo y presidente de Asesores de Comunicación Pública, consultado por el diario de PRISA. Ciudadanos atrapa el voto joven y el de Podemos cae en picado, seguían los titulares. 

Luego llegaron las elecciones y Ciudadanos obtuvo un 13,9% frente a ese 22,6% que le había dado Metroscopia tres semanas antes. El margen de error fue  como para retirarse de la profesión. El "hundido" Podemos cosechó un 20,6%,  Pero se crean "estados de ánimo", del ascenso de Ciudadanos se contagió hasta el CIS, los consultados del CIS: "En vísperas de las generales del 2015 el CIS les llegó a otorgar entre 63 y 66 escaños y sacaron 40, y en 2016 vaticinó que se mantendrían igual y bajaron a 32", cuenta Carmen Moraga en eldiario.es 

Cuesta creer que no se esté recordando todo esto de forma masiva, que se de como dato incontestable la encuesta con estos antecedentes, repitiéndolo como un mantra, sin contemplar una sombra de duda. Y hay que hacerlo. Asistimos al que parece segundo gran asalto de la Operación Ciudadanos, animado por el éxito de Arrimadas en Cataluña y los errores del resto. Han sido 1.102.000 votos con un crecimiento espectacular en la Comunidad (367.000 desde 2015) pero es imprescindible valorar otros factores.

El principal error del PP fue concurrir con un candidato impresentable como García Albiol. El discurso de la mano dura era tan intenso en el PP como en Ciudadanos, los catalanes incómodos con el 155 lo estaban con cuantos partidos lo apoyaron, pero Albiol era un fiasco insuperable, en particular comparado con Arrimadas. Ciudadanos y PP compiten en ese nivel. El PSC nadó entre sus abultadas contradicciones y no salió a flote. Unidos Podemos se equivocó en Cataluña y no por pedir un acuerdo pactado. El principal fallo de la convocatoria a las urnas fue, muy por encima de las demás, celebrar unas elecciones bajo un estado excepcional, por no decir de excepción. Lo escribí de hecho: daría cifras alteradas y en absoluto extrapolables al conjunto de España.

El éxito demoscópico de Ciudadanos, o mediático, o publicitario, esconde contenidos graves. El partido no ha cambiado un ápice su programa, tiene el mismo que cuando las encuestas ya le habían bajado a porcentajes del 12%. No es su programa lo que se abraza. Su ascenso se debe a su postura radical y por métodos coercitivos de la unidad de España. Es decir su éxito actual está fundamentado en la exaltación del nacionalismo español. Doblemente reforzado al enfrentarse a una catalanofobia que puede calificarse de xenófoba.  Es un segmento ideológico que se inscribe en terrenos potencialmente peligrosos. Ciudadanos no es centrista, no es pactista salvo con sus correligionarios conservadores, no lo es como forma de resolver conflictos y bien lo ha demostrado en Cataluña. Girauta o Toni Cantó son ejemplos bien contundentes del "pactismo" ciudadano.

Albert Rivera se desdijo -sin mover un músculo- de cuanto había prometido. No iba a apoyar nunca un gobierno de Rajoy y lo hizo con todo su equipaje. Y bajó en expectativas electorales. Ha votado con el PP acciones conservadora s y vetado progresistas: se ha opuesto a tramitar una ley de vivienda con soluciones habitacionales, por ejemplo. La comisión de investigación de la policía política llevó mala vida con el acuerdo de ambos. En muchos casos concurre con ellos el PSOE para evitar se investiguen el Parlamento las  cargas policiales del 1-O o para rechazar  el veto a la venta de armas a Arabia Saudí e Irak. Ciudadanos intentó que el Congreso aplaudiera oficialmente la postura del PP frente al independentismo, y en esta ocasión el grupo del PSOE no se apuntó. No le ha pasado, nos dicen, ninguna factura. Sigue ¿cómo era?... En estado de gracia, en grandes momentos endulzados.

El éxito en las encuestas de Ciudadanos viene cargado de otras interrogantes. Es el partido más cuidado de España, prácticamente intocable. No se le pregunta por su financiación, y hasta las dudas del Tribunal de Cuentas se saldan con argumentos de problemas técnicos.  Nada, de sus conflictos internos y deserciones. Nada del machismo que aflora al menor raspado. O de cómo Rivera ha podido adquirir  un chalet de 1 millón de euros con las modestas cuentas que presentaba hace bien poco tiempo. Imaginen que sucediera con alguien de izquierda. No hace falta imaginar, recuerden. Las personas inteligentes, sensatas sin más, suelen hacerse preguntas esenciales. ¿Por qué este trato tan desigual? ¿Por qué los poderes apuestan ahora preferentemente por Ciudadanos?

De no producirse algún adelanto, las próximas elecciones son europeas y locales.  Ahí veremos lo que da de sí un programa ultraliberal basado en la unidad de España. En mi opinión poco. En asuntos municipales Ciudadanos ha tenido hasta ahora escaso éxito, aunque la gota malaya de su ascenso (demoscópico) vaya calando.  Al PP le está afectando tanto la Operación Ciudadanos como su propia y escandalosa actividad. Fuera, en el partido solo recibe aplausos y alguna ausencia. 

El PSOE, nos dicen, anda viendo cómo retiene a los votantes que se pasan a Ciudadanos y al mismo tiempo  busca atraer a votantes de Unidos Podemos. Cuando se menciona y le mencionan como izquierda "arden las redes" en ironías. La izquierda tiene votantes en España, por mucho que quieran desmotivarlos, hay varios millones que ni siquiera atienden a lo que echan por los medios concertados.  Unidos Podemos deberá demostrar –todos deberían pero es una entelequia pedirlo- que la política es la búsqueda del bien común y que quién ocupe las sillas para lograrlo es accesorio.

Hace falta contar -desde donde quiera que estén- con quienes se atrevan a enfrentar el profundo agujero de corrupción con su mezcla de poderes y alteraciones de derechos, que subsume hasta las mejores intenciones de cambio. No es tarea fácil. De momento, cojan las gafas de mirar encuestas y recuerden: Metroscopia dio a Ciudadanos un 22,6% de intención de voto 3 semanas antes de las generales de 2015,  frente a ese 13,9% que logró realmente. "La lucha del hombre contra el poder [dejénme que inserte: turbio] es la lucha de la memoria contra el olvido". Lo dijo Milan Kundera. 

"Cuatro años de Podemos y aún todo es posible " (Pablo Echenique)

(Tenemos) La responsabilidad (la obligación) de hacer algo cuando sabes que se podría construir un país más justo y mejor para la inmensa mayoría



Te voy a contar un “secreto”. El cártel de privilegiados que realmente manda en España, sus altavoces mediáticos y sus delegados políticos (las menguantes gaviotas y las crecientes naranjas) te están intentando desmoralizar.

Al cártel le viene muy bien la precariedad laboral, la corrupción y el desguace y venta de los servicios públicos de nuestro país, pero no lo pueden decir. Por eso intentan convencerte de que los contratos de una semana y la factura de la luz subiendo mientras las eléctricas se forran “es lo que hay”. De que “no hay alternativa”, como decía Margaret Thatcher a finales del Siglo XX mientras aplastaba los derechos de la gente trabajadora.


Cuando el cártel está fuerte políticamente, este convencimiento se lleva a cabo con bota en el cuello, desposesión y represión al que se queje. Cuando el cártel está debilitado a nivel de apoyos públicos (y en España lo está), la brutalidad ya no basta y el convencimiento se hace de otras formas bastante más complejas.

La primera se le escapó al jefe del Banco Sabadell allá por 2014 cuando Podemos acababa de irrumpir en el panorama político y andaban preocupados de que en 2015 hubiera un presidente del Gobierno que rescatase familias en vez de rescatar bancos. Poco después de que  Josep Oliu dijese que había que crear “una especie de Podemos de derechas”, se iniciaba la Operación Rivera: el lanzamiento estatal de un partido hasta ese momento fundamentalmente catalán mediante el piropo y masaje mediático a su cara más visible.

Es una estrategia habitual del cártel. Cuando ve sus privilegios en cuestión, fabrica supuestas “alternativas” que, en realidad, son más de lo mismo, pero con un envoltorio de marketing diferente. El nuevo neoliberalismo profident de Ciudadanos es un ejemplo claro. Se te ofrece algo que parece “un cambio”, que se te vende como un cambio no muy grande (para que la gente humilde no se asuste) y que -en realidad y debajo del envoltorio- es un cambio prácticamente nulo.

La otra pata de la estrategia es poner a toda la maquinaria del cártel a demonizar cualquier alternativa real y contarte no sólo que es el mal en la Tierra, sino que además no puede ganar. De esta manera, pretenden alejarte de cualquier cambio real que les arrebate poder y riqueza para democratizarlos hacia el 99% de la población y lo hacen (al menos) por dos vías: miedo a la alternativa real (virgencita, virgencita, que me quede como estoy) y desesperanza/voto útil hacia las “alternativas” de cartón-piedra.

Esto es de manual, es muy básico y fácil de explicar, y lo llevan intentando con gran intensidad en los últimos meses: “Podemos es independentista” (demonización), “Podemos se hunde” y “Pablo Iglesias está desaparecido” (no pueden ganar) y “Albert Rivera ganará las elecciones” (vota mejor esta otra cosa que no tiene riesgos y le gusta mucho a la gente).

Lo primero que tienes que pensar ante este intento de convencerte de que nunca vas a recuperar lo que perdiste en la crisis, de que la precariedad y el gobierno para los privilegiados es lo que hay, de que sólo puedes elegir el sabor del helado pero no puedes elegir un país más justo en el que nadie lo pase mal y en el que haya estabilidad y futuro, es que, si fuera tan obvio que “Podemos es independentista”, que “Podemos se hunde”, que “Pablo Iglesias está desaparecido” y que “Albert Rivera ganará las elecciones”... si fuera tan obvio que no hay alternativa, no se gastarían tantísimo dinero en intentar convencerte de ello. 

Lo segundo que es importante recordar es que llevamos cuatro años viendo cómo funciona la artillería de los que mandan. Es muy evidente, es muy zafio y es siempre igual.

Por un lado, se machaca reputacionalmente a las personas que lideran los espacios de cambio con chorradas (la flor protegida que arrancó Carmena, la gomina de Santisteve, las cocacolas de Espinar), con tergiversaciones y manipulaciones (el piso de Espinar, el asistente de Echenique) o directamente con mentiras (la cuenta de Pablo Iglesias en Granadinas, la beca de Errejón).

Por otro lado, se amplifica cualquier diferencia interna al estatus de “guerra”, “purga”, “guerra civil” o “escisión” y se cuida, se dicen piropos y se da espacio a cualquier persona de la organización que, en un momento dado y por los motivos que sean, decida jugar a este juego. Lo sé porque a mí me cuidaron y me dieron espacio cuando me enfrenté a Pablo Iglesias en Vistalegre 1. En ese momento y muy a mi pesar, el cártel y sus altavoces me piropeaban y me querían mucho.

Finalmente, se dedican ríos de tinta y horas y horas de radio y televisión (con honrosas, pero aún minoritarias excepciones) a cualquiera de estas cosas mientras se minimiza y se oculta que el Tribunal de Cuentas no sepa de dónde vienen nada menos que un millón de euros de la financiación de Ciudadanos.

Mentir, manipular y difamar a las alternativas de cambio real; cuidar y masajear sin descanso a las “alternativas” de cartón-piedra que no van a tocar ni un ladrillo del chiringuito.

Es absolutamente cierto que la estrategia parece demasiado burda; casi un insulto a la inteligencia. La clave está en que el cártel y sus lacayos, además de pensar que tienes que matarte a trabajar para ellos toda la vida, también piensan que eres idiota.

Todo esto tiene motivos muy claros y canta por bulerías. Todo esto es así desde que nació Podemos y era esperable.  Lo explicó muy bien Iñaki Gabilondo cuando dijo que “un partido que nace para luchar contra el sistema ha de contar con que el sistema se va a defender” y que “los medios de comunicación convencionales formamos parte del sistema por lo cual las principales líneas editoriales no le pueden ser favorables” (cámbiese “sistema” por “cártel” para ser más precisos y que se entienda la cosa mejor y sáquese de esta ecuación a los periodistas de a pie; Gabilondo se refiere, por supuesto, a los jefes y a los propietarios de la mayoría de los medios).

Que el árbitro está comprado es un hecho y -aunque no sea excusa porque ( como dijo Pablo Iglesias hace unos días) tenemos la obligación de ganar pite quien pite- es bueno recordarlo en el contexto actual en el que están trabajando a toda máquina para desmoralizarte.

Es bueno recordarlo porque, a pesar de lo burdo de la estrategia, la ingente cantidad de dinero que se pone en ella puede conseguir algún efecto. El martilleo constante de mentiras y manipulaciones puede hacer mella en las bases de Podemos y en la gente que nos vota o se plantea votarnos porque los cañones son muchos y muy caros y porque, al fin y al cabo, somos humanos. Si a veces los dirigentes de Podemos (que tenemos más información de primera mano) nos preocupamos o dudamos ante una supuesta “noticia”, ¡cómo no te va a pasar a ti!

Por eso, cuando leas una “noticia” respecto de Podemos o de lo bien que les va a las nuevas marcas blancas del cártel que te baje la moral, dedica dos minutos a recordar todas las mentiras que se han publicado en los últimos cuatro años y piensa si la desmoralización no es justo lo que pretenden. No les regales tan fácilmente tu esperanza y tu estado de ánimo.

En segundo lugar, recuerda dónde estábamos hace cuatro años como país.

Un 17 de enero tal y como hoy, pero hace cuatro años, Pablo Iglesias, junto a un reducido grupo de intelectuales y activistas, lanzaba en un pequeño teatro de Madrid una hipótesis llamada Podemos.

En esa época teníamos un Rey que mataba elefantes mientras gran parte de su pueblo vivía la peor crisis económica de las últimas décadas, Rubalcaba era Secretario General del PSOE y ---tres años después del 15M--- el bipartidismo seguía pareciendo inexpugnable.

Yo, por aquel entonces, me dedicaba a mi labor como Científico del CSIC, y pasaba la mayor parte de mi tiempo entre los fundamentos de la Mecánica Cuántica y la simulación computacional de moléculas con interés biológico. Aquel 17 de enero de 2014 vi con gran expectación la presentación de Podemos por Internet e inmediatamente supe que no me perdonaría nunca si no echaba una mano.

Mis comienzos en el Círculo de Discapacidad y ayudando a organizar los trabajos en el Círculo de Zaragoza fueron un aprendizaje fundamental para una persona que, como yo, nunca había militado en serio en un movimiento político.

Fueron tiempos enormemente ilusionantes y nuestra moral era altísima. Pero las circunstancias eran objetivamente mucho peores. Primero por el contexto político que ya he mencionado. Resultaba inimaginable en aquella época que hubiera posibilidad de vencer al bipartidismo. Segundo, porque éramos completamente invisibilizados en los medios de comunicación. No existíamos para la opinión publicada (salvo honrosas excepciones, como el medio que publica este artículo). Tercero, porque no teníamos ni un duro.

Nuestras reuniones eran en centros cívicos o en otros espacios gratuitos, cuando no en la calle.

Aún recuerdo ese vídeo que hicimos para agradecer a la gente el pequeño crowdfunding que nos permitió adquirir una humilde furgoneta ( vale la pena verlo) o la austera sesión de fotos que nos sirvió para hacer nuestro cartel de campaña de las elecciones europeas.

El “escenario” que utilizábamos en los eventos era, digamos, modesto y recuerdo perfectamente subir y bajar de él usando un palé de madera y la ayuda de dos o tres fornidos voluntarios porque no había ni dinero ni sitio en la anteriormente mencionada furgoneta para una rampa como dios manda.

No había ninguna certeza de que aquel 25 de mayo de 2014 se pudiera conseguir algo relevante, en los medios de comunicación prácticamente no existíamos, las mejores encuestas nos daban uno o, como mucho, dos eurodiputados y los millones de euros que según los voceros del cártel nos mandaban Maduro, Ahmadineyad y Putin no estaban por ninguna parte.

Y, sin embargo, nunca tuvimos dudas y nunca flaqueó nuestra moral… y aquel 25 de mayo de 2014 obtuvimos cinco eurodiputados y provocamos el mayor terremoto político de las últimas décadas.

Nunca nos desmoralizamos -y esto es lo más importante que te quiero transmitir en este cuarto cumpleaños de Podemos- porque la fuente de nuestra moral nunca fue lo que dijeran de nosotros las encuestas y los medios de comunicación o lo más o menos difícil que lo tuviéramos para conseguir cambiar las cosas.

Nuestra moral (o por lo menos la mía) provenía de saber nuestra causa justa, de confiar en la (más que comprobada) decencia e inteligencia de nuestro pueblo y de la responsabilidad (casi diría la obligación) de dar un paso adelante cuando sabes que millones de compatriotas lo están pasando mal o ven el futuro con preocupación mientras los ricos se hacen más ricos y una banda de ladrones gobierna para ellos desde las instituciones de todos. La responsabilidad (la obligación) de hacer algo cuando sabes que se podría construir un país más justo y mejor para la inmensa mayoría si tan sólo consiguiéramos echar a los mayordomos corruptos del cártel de las posiciones de poder político y situar en ellas a lo mejor de nuestra sociedad civil.

Estos motivos me empujaron a mí a dejar aparcada temporalmente mi profesión (y pasión) hace cuatro años y creo que siguen tan vigentes hoy como lo estaban en 2014.

Por todo ello, porque nunca deberías regalar tu esperanza a los que están lastrando el futuro de España y porque, en el fondo, a la gente trabajadora no nos queda otra que echarlos, por dignidad, por amor a nuestro país y por justicia, no permitas que los lacayos del poder te desmoralicen.

Cuatro años después, el cambio sigue siendo posible y la prueba es que se siguen gastando miles de millones de euros en propaganda para convencerte de que no lo es.

martes, 16 de enero de 2018

"Nunca ha sido tan necesario Podemos como ahora" (Raul Solís)

"De la misma forma que fui hipercrítico con Podemos en su nacimiento y que creo que necesita un liderazgo más amable, nunca como ahora ha sido tan necesario apretar los dientes y defender la única opción que plantea un cambio político en serio"
Yo fui hipercrítico con Podemos y no lo voté nunca cuando fueron en solitario. Me creaban sospechas su adanismo, esa obsesión por resaltar todo lo negativo de IU -que ha sido la única fuerza que ha estado ahí cuando atábamos los perros con longanizas-, la exacerbación de lo emocional por lo emocional, los significantes vacíos, la agresividad verbal de sus hooligans y las trampas al solitario con las que nacieron. Muchas de las cosas que critiqué creo que eran acertadas, otras sobredimensionadas.
Fui muy duro, a veces lo pienso y creo que demasiado. Reconozco que no supe ver el momento político y que me dejé llevar por las vísceras, que es lo mismo que yo les criticaba. Con sus aciertos y errores, el espacio de Unidos Podemos es ahora mismo la única casa para quienes creemos que lo importante es hablar y proponer medidas que saquen del precipicio a los 14 millones de españoles que están en el umbral de la exclusión social, abismo al que nos ha llevado una gestión de la crisis que ha supuesto un cambio extremista de modelo y que tiene a España con cifras de desigualdad y empobrecimiento de países en vías de subdesarrollo.
Decir que Podemos se desangra por el tema catalán es obviar que es la única fuerza con un mismo discurso para toda España y nítido desde el principio es Podemos: no a la independencia y defensa de un referéndum que desbloquee la situación. Esto les vale el odio de los independentistas cerriles y el de los nacionalistas españoles del cara al sol. Hay quienes quieren ver en esta postura una locura imperdonable cuando es la única que permitirá avanzar y sacar a España del bloqueo institucional que sufre desde hace ya más de un lustro.
Mientras, los grandes medios siguen engordando en las encuestas su opción, Ciudadanos, el Podemos de derechas que fundaron los bancos y que le pide el voto a la gente de Nou Barris, Vallecas y el Cerro del Águila para luego gobernar a favor de Pedralbes, el Barrio de Salamanca o Los Remedios. Yo lo tengo muy claro. De la misma forma que fui hipercrítico con Podemos en su nacimiento y que creo que necesita un liderazgo más amable, nunca como ahora ha sido tan necesario apretar los dientes y defender la única opción que plantea un cambio político en serio que nos haga romper con las imposiciones heredadas del franquismo y que pone en el mapa al 1,5 millón de niños y niñas que viven en pobreza severa, a las 700.000 familias compuestas por una mujer y sus hijos que viven en la absoluta orfandad económica y al 13% trabajadores que incluso con un contrato son pobres de solemnidad, sólo por detrás de países como Grecia y Rumanía.
En los jóvenes estos datos son estremecedores, 1 de cada 4 jóvenes con trabajo son pobres. Podría continuar dando datos de la situación de España y decir que el 90% de los contratos que se hacen son temporales y que es ya casi un milagro que ser contratado por ocho horas signifique que te den de alta ocho horas en la Seguridad Social. Por no hablar del precio a la vivienda y de cómo el turismo está sirviendo para explotar a sus trabajadores a cambio de sueldos de miseria y de la subida de los precios de la vivienda, fruto de la presión de los apartamentos turísticos que está expulsando a las poblaciones locales de sus centros urbanos, mientras los grandes touroperadores se hacen de oro por explotar la única industria que no se puede deslocalizar: el patrimonio histórico-artístico y nuestro litoral.
Podríamos hablar también de que se ha roto la independencia judicial, de que los medios de comunicación incumplen el artículo 20 de la Constitución porque están en manos de grandes multinacionales y de los bancos y son usados para la defensa de los intereses de éstos y no de la ciudadanía o de que los pequeños y medianos empresarios, que son los que realmente crean modelo productivo y empleo, tienen cerrado el acceso al crédito y pagan unos impuestos sobredimensionados que las grandes multinacionales sortean en paraísos fiscales y triquiñuelas financieras. O de que el diagnóstico de ansiedad crónica, derivado de la situación de vulnerabilidad vital, suponen ya un tercio de las consultas al médico de cabecera.
El truco de la derecha española ha sido la negación del diálogo con Cataluña para llevar a España al extremo y azuzar la guerra de banderas para que no se vea el destrozo de país que han dejado las políticas de recortes e inmisericordes con la gente sencilla, que han ido pactando en los últimos años PP, PSOE y también Ciudadanos, la opción de derechas radical sin la mancha de la corrupción que tiene el PP y que promete ilusión a los españoles que ya lo han perdido todo.
Podemos nació con demasiadas prisas y con un discurso de lógica neoliberal de querer ganar a costa de todo en el menor tiempo posible. No haberlo conseguido en el tiempo estipulado da lugar a que se venda como una derrota la presencia de 72 diputados y 5 millones de votos. Igual este tiempo de nubes negras es idóneo para fortalecer un proyecto político que aún tiene deficiencias de amateur y construir una opción de cambio sin las prisas neoliberales y con los pies de cemento y no de barro. Nunca ha sido tan necesario Podemos como ahora. El cambio político no es una encuesta ni unas elecciones, es un ciclo que aún no ha terminado. Las grandes revoluciones suelen tener tiempos de avances, de retrocesos y finalmente de nuevos avances que sirven para conquistar el futuro. Nadie dijo que fuera fácil fundar un nuevo país sobre los cimientos de la decencia, la igualdad, la independencia judicial, la libertad y sin las imposiciones que dejó atadas y bien atadas el dictador antes de morir plácidamente en su lecho de muerte en compañía de Juan Carlos de Borbón.